EL PRINCIPIO

PODER SIN RENDICIÓN DE CUENTAS
NO ES GOBERNANZA.

El fútbol no puede tener juego limpio en el campo sin una gobernanza justa fuera de él.

Toda persona e institución que opere bajo la autoridad de UMF debe estar sujeta a reglas establecidas, decisiones transparentes y rendición de cuentas independiente. Ningún jugador, árbitro, directivo, federación, autoridad política o interés comercial está por encima del sistema.

La autoridad conlleva una mayor responsabilidad, no una mayor protección.

NORMAS PREESTABLECIDAS

REGLAS ANTES DE LA CONTROVERSIA.
CONSECUENCIAS ANTES DE LA INFRACCIÓN.

Las reglas, las conductas prohibidas y las consecuencias deben establecerse antes de que ocurra una infracción.

No pueden inventarse, aumentarse, reducirse ni aplicarse selectivamente después de los hechos debido a la nacionalidad, reputación, posición, riqueza, influencia o poder político de una persona.

Un error honesto debe examinarse y corregirse. Una infracción deliberada debe conllevar responsabilidad. La distinción debe basarse en pruebas, no en el estatus.

La regla debe existir antes de que sepamos a quién afectará.

International football officials reviewing and approving rules before competition

RENDICIÓN DE CUENTAS INDEPENDIENTE

LA RENDICIÓN DE CUENTAS NO PUEDE SUPERVISARSE A SÍ MISMA.

Ningún dirigente, comité o institución debe controlar la investigación de acusaciones graves relacionadas con su propia conducta.

01

TRANSPARENCIA COMO NORMA

Las decisiones relevantes, los registros de votación, los contratos, las resoluciones disciplinarias y las normas de gobierno deben ser accesibles al público. La confidencialidad debe ser limitada, estar justificada y nunca utilizarse para ocultar conductas indebidas.

02

INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE

Cuando la alta dirección o la propia institución enfrenten una acusación grave, un organismo independiente debe controlar la investigación, preservar las pruebas y comunicar sus conclusiones sin interferencias.

03

DINERO Y CONFLICTOS DE INTERESES DECLARADOS

Los intereses comerciales, los intermediarios, los beneficiarios finales, los pagos significativos y los conflictos personales deben declararse antes de tomar decisiones, no descubrirse después de que la confianza pública haya sido dañada.

LA PRUEBA SENCILLA DE LA JUSTICIA

¿ACEPTARÍAMOS LA MISMA DECISIÓN SI SE TOMARA EN NUESTRA CONTRA?

Si la respuesta es sí, la regla puede ser justa.

Si la respuesta es no, la regla merece ser revisada.

UN MUNDO. UN JUEGO. UNA NORMA.

LEA LA CARTA MAGNA

ÚNASE A LA CONVERSACIÓN

UMF no le pide al mundo del fútbol que confíe en un nuevo líder.

Propone un sistema en el que ningún líder gobierne sin límites, transparencia y rendición de cuentas independiente.

EL PODER DEBE TENER LÍMITES 

 

Ninguna persona debe controlar permanentemente una institución que pertenece al mundo del fútbol.

 

El liderazgo dentro de la UMF debe ser temporal, rendir cuentas y estar sujeto a límites de mandato claramente establecidos.

 

Los altos cargos de gobierno deben rotar para evitar que la autoridad se concentre en una sola persona, país, federación, interés comercial o relación política.

 

Ningún funcionario de gobierno puede usar la autoridad de la UMF para obtener ventajas personales, políticas, financieras o comerciales.

 

Los funcionarios deben revelar conflictos de intereses y abstenerse de participar en decisiones en las que ellos, sus familiares, socios comerciales u organizaciones tengan un interés personal o financiero material.

 

Las decisiones importantes relacionadas con las normas de competencia, las normas disciplinarias, las finanzas, los derechos comerciales o la estructura institucional deben seguir los procedimientos establecidos y estar debidamente documentadas.

 

Ningún presidente o alto funcionario puede cambiar unilateralmente las reglas establecidas, las penalizaciones o los procedimientos de competencia en beneficio o perjuicio de una persona, equipo o nación en particular.

 

Aqu quienes tienen mayor autoridad tienen una mayor responsabilidad de proteger la independencia y la integridad del juego.

 

El liderazgo existe para servir al fútbol; el fútbol no existe para servir a sus líderes.

 

EL PODER DEBE ROTAR. LAS DECISIONES DEBEN SER RESPONSABLES. EL JUEGO ES LO PRIMERO.

TRANSPARENCIA ANTES QUE PODER

 

Las decisiones de una organización mundial de fútbol deben ser lo suficientemente visibles como para ganarse la confianza de las personas a las que sirve.

 

Las decisiones gubernamentales importantes deben identificar quién tomó la decisión, la autoridad bajo la cual se tomó y las razones que la respaldan.

 

Los registros de votación sobre asuntos institucionales importantes deben hacerse públicos, a menos que una regla de confidencialidad legítima y establecida previamente exija lo contrario.

 

Las cuentas financieras, la compensación ejecutiva, los contratos importantes y los acuerdos comerciales materiales deben estar sujetos a una auditoría independiente y a una divulgación pública adecuada.

 

Los derechos de competición, los patrocinios, los acuerdos de transmisión y otros activos valiosos del fútbol deben adjudicarse mediante procedimientos transparentes diseñados para proteger los intereses del deporte.

 

Ningún funcionario de gobierno podrá participar en secreto, beneficiarse ni influir en una transacción en la cual dicho funcionario tenga un interés personal o financiero no divulgado.

 

Las reglas importantes y las normas disciplinarias deben publicarse antes de hacerse cumplir. Los participantes deben poder conocer la regla, la posible consecuencia y el proceso mediante el cual se puede revisar una decisión.

 

Los registros no deben desaparecer simplemente por ser embarazosos, controversiales o inconvenientes. La rendición de cuentas institucional requiere un registro preciso y preservado de las decisiones importantes.

 

La transparencia no significa exponer información legítimamente privada. Significa que el secreto nunca puede utilizarse para ocultar conflictos de interés, favoritismo, abuso de autoridad o conducta financiera indebida.

 

LA CONFIANZA REQUIERE TRANSPARENCIA.

EL PODER REQUIERE RENDICIÓN DE CUENTAS.

INDEPENDENCIA DEL CONTROL POLÍTICO Y COMERCIAL

 

El fútbol debe gobernarse en beneficio del juego, no en beneficio de líderes políticos, inversores privados, empresas o dirigentes individuales.

 

Ningún gobierno, autoridad política, socio comercial, patrocinador o inversor privado podrá comprar, obtener o ejercer control sobre las decisiones deportivas o disciplinarias de la UMF.

 

Los acuerdos comerciales pueden financiar y promover el fútbol, pero la contribución financiera nunca debe comprar la autoridad de gobernanza.

 

Las relaciones políticas nunca deben determinar qué nación recibe un trato favorable, indulgencia disciplinaria, privilegios de hospedaje o acceso a la competencia.

 

Los derechos de organización y los torneos importantes deben adjudicarse bajo criterios publicados que se apliquen por igual a todas las naciones elegibles.

 

Ningún funcionario de gobierno podrá negociar o aprobar un acuerdo que transfiera el control de las competencias de la UMF, la autoridad institucional o los activos futbolísticos esenciales a un interés privado sin la revisión y aprobación requeridas por las normas de gobernanza de la UMF.

 

Los socios comerciales y los inversores privados deben revelar intereses de propiedad materiales y conflictos que puedan afectar su relación con la UMF.

 

Los funcionarios de gobierno deben mantenerse independientes al tomar decisiones deportivas, disciplinarias, financieras y administrativas.

 

Una nación rica recibe las mismas reglas que una nación en desarrollo. Una federación poderosa recibe el mismo proceso que una federación pequeña. La influencia nunca debe determinar la justicia.

 

El fútbol puede trabajar con gobiernos y empresas. Nunca debe pertenecerles.

 

COOPERACIÓN SIN CONTROL. INVERSIÓN SIN PROPIEDAD. EL FÚTBOL PERMANECE INDEPENDIENTE.

LAS DECISIONES DEBEN TENER UN REGISTRO

 

Toda decisión de gobierno, disciplinaria y administrativa importante debe dejar un registro institucional claro.

 

Una persona, jugador, equipo, federación o nación afectada por una decisión importante debe poder entender qué regla se aplicó, qué pruebas se consideraron, quién tomó la decisión y por qué.

 

Ninguna sanción significativa debe imponerse sin identificar la regla que se violó y la consecuencia establecida aplicable a esa violación.

 

La evidencia que respalda una decisión debe conservarse de acuerdo con las normas establecidas de retención de registros.

 

Los votos oficiales, las determinaciones disciplinarias, las aprobaciones financieras materiales y las decisiones importantes de competencia deben documentarse lo suficiente como para permitir una revisión posterior.

 

Ningún funcionario podrá alterar, ocultar, destruir o eliminar indebidamente un registro material con el fin de impedir una revisión legítima o la rendición de cuentas.

 

Cuando se corrija o revoque una decisión, la decisión original y el motivo de la corrección deben seguir formando parte del registro institucional.

 

Cuando la confidencialidad sea legítimamente necesaria, el acceso podrá restringirse, pero la existencia de confidencialidad nunca debe utilizarse para eliminar la rendición de cuentas.

 

Un organismo independiente de revisión o de apelación debe tener acceso a los registros necesarios para determinar si se siguieron las reglas y procedimientos establecidos.

 

La historia no debe depender de quién permanezca en el poder. El registro institucional pertenece a la organización y debe sobrevivir a los cambios de liderazgo.

 

SIN JUSTICIA SECRETA. SIN REGISTROS QUE DESAPAREZCAN. CADA DECISIÓN IMPORTANTE DEBE SER RENDIR CUENTA.

TRANSPARENCIA ANTES QUE PODER

 

Las personas que gobiernan el fútbol ejercen su autoridad en nombre de la comunidad futbolística. Por lo tanto, dicha autoridad debe estar abierta a un escrutinio legítimo.

 

Las normas de gobernanza, los procedimientos de elección, las normas disciplinarias y las principales políticas institucionales de la UMF deben estar disponibles públicamente y redactadas en un lenguaje claro.

 

Las decisiones financieras importantes deben documentarse. Las fuentes de ingresos institucionales significativos, los gastos principales, la remuneración de los directivos y los acuerdos comerciales importantes deben estar sujetos a una divulgación adecuada y a una revisión independiente.

 

Ningún funcionario de gobierno puede participar en una decisión que implique un conflicto de interés personal, familiar, político, comercial o financiero no revelado.

 

Los funcionarios deben revelar los conflictos de interés materiales antes de participar en una decisión. Cuando no se pueda mantener razonablemente la imparcialidad, el funcionario debe apartarse de dicha decisión.

 

Las decisiones institucionales importantes deben identificar quién tenía la autoridad para decidir, qué procedimiento se siguió y, cuando corresponda, cómo votaron los miembros directivos.

 

La confidencialidad puede proteger información privada legítima, investigaciones y negociaciones sensibles. Nunca debe utilizarse meramente para ocultar mala conducta, conflictos de interés o el ejercicio indebido de la autoridad.

 

Los auditores independientes y los órganos de fiscalización deben tener acceso a la información razonablemente necesaria para desempeñar sus funciones.

 

La transparencia no es un castigo para el liderazgo. Es una de las condiciones para que se confíe en el liderazgo.

 

A MAYOR PODER, MAYOR ES EL DEBER DE RRENDIR CUENTAS.

INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE Y DISCIPLINA

 

Ninguna persona a la que se le encomiende la gobernanza del fútbol puede controlar la investigación de denuncias que la involucren a ella, a su cargo o a sus allegados.

 

Las denuncias que involucren a jugadores, árbitros, entrenadores, administradores y dirigentes deben examinarse bajo procedimientos establecidos que se apliquen por igual a todos.

 

Cuando existan denuncias creíbles sobre un funcionario de alto rango de la UMF, el asunto debe remitirse a un órgano de investigación independiente cuyos miembros no tengan ningún conflicto de interés material en el caso.

 

Los investigadores deben tener acceso razonable a los documentos, comunicaciones, registros financieros y testimonios necesarios para determinar los hechos.

 

Ningún funcionario podrá obstaculizar una investigación, destruir u ocultar pruebas relevantes, intimidar a un testigo o tomar represalias contra una persona por presentar una denuncia de buena fe.

 

Una sola acusación no establece culpabilidad. Toda persona acusada de mala conducta debe recibir notificación de la alegación, una oportunidad razonable para responder y una determinación imparcial basada en pruebas.

 

Las consecuencias disciplinarias deben corresponder a las normas establecidas y a la gravedad de la conducta probada. La posición, la reputación, la riqueza, la nacionalidad o la influencia política no deben ni aumentar ni reducir la consecuencia.

 

Debe existir un derecho de apelación significativo, pero no se debe manipular una apelación simplemente para borrar, posponer o evitar selectivamente una consecuencia establecida.

 

Quienes investigan las faltas deben rendir cuentas a su vez. La autoridad investigadora no es una autoridad ilimitada.

 

NADIE SE INVESTIGA A SÍ MISMO. NADIE ESTÁ POR ENCIMA DE LAS REGLAS.

LAS APELACIONES DEBEN SER INDEPENDIENTES

 

Toda persona, equipo, federación u oficial sujeto a una decisión disciplinaria significativa debe tener acceso a una apelación efectiva.

Un recurso debe ser decidido por personas que no hayan tomado, dirigido o participado materialmente en la decisión original.

Se debe informar al apelante sobre la norma presuntamente infringida, la evidencia en la que se basa, la consecuencia impuesta y los motivos de la decisión.

El órgano de apelación debe revisar si las pruebas respaldan la decisión, si se siguió el procedimiento establecido y si la consecuencia es coherente con infracciones comparables.

Los mismos plazos de apelación, estándares probatorios y procedimientos deben aplicarse independientemente de la identidad, nacionalidad, riqueza, reputación o influencia de la persona u organización involucrada.

Un órgano de gobierno puede corregir un error de procedimiento genuino, pero no puede cambiar selectivamente cómo se cumple una sanción establecida meramente porque la persona, equipo o federación afectada sea poderosa o influyente.

Si circunstancias excepcionales permiten la modificación de una sanción, dichas circunstancias y la norma aplicable deben definirse de antemano y estar disponibles por igual para todos.

Cada decisión de apelación significativa debe producir un registro escrito que explique el resultado y la regla aplicada.

Es posible que se encuentre disponible una revisión independiente final según las normas de gobernanza de la UMF, pero ninguna persona o institución puede crear una vía especial de apelación para sí misma.

 

UN RECURSO PUEDE CORREGIR UN ERROR. NUNCA DEBE CREAR UN PRIVILEGIO.

DINERO PÚBLICO. RENDICIÓN DE CUENTAS PÚBLICA.

 

El dinero confiado a una organización de fútbol debe utilizarse para los fines para los que fue autorizado.

 

Los fondos de la UMF no pueden ser tratados como recursos personales, políticos o privados por ningún funcionario, federación, comité u organización afiliada.

 

Los estados financieros anuales deben elaborarse bajo normas contables consistentes y ser auditados de forma independiente.

 

Los ingresos y gastos materiales deben ser rastreables. Los contratos importantes, los ingresos por torneos, los fondos de desarrollo, la compensación de ejecutivos y los pagos significativos a organizaciones afiliadas deben registrarse adecuadamente.

 

Ningún funcionario de gobierno puede aprobar un pago, contrato o beneficio financiero en el cual dicho funcionario tenga un interés personal, familiar o comercial no divulgado.

 

Se debe exigir la licitación competitiva para contratos importantes siempre que sea razonablemente práctico. Las excepciones deben documentarse y justificarse.

 

Los fondos de desarrollo destinados a naciones, comunidades, programas juveniles, instalaciones o al desarrollo del fútbol deben poder rastrearse desde su autorización hasta su uso final.

 

Los auditores independientes deben tener acceso a los registros necesarios para verificar cómo se recibieron, comprometieron y gastaron los fondos institucionales.

 

El hecho de ocultar, falsificar, desviar o mal usar deliberadamente fondos institucionales constituye una grave infracción de gobernanza y debe conllevar consecuencias predeterminadas.

 

Los registros financieros deben conservarse durante un período establecido y no pueden destruirse simplemente porque cambie la dirigencia.

 

El fútbol puede generar una riqueza enorme. Esa riqueza crea un deber de administración igualmente enorme.

 

CADA DÓLAR CONTABILIZADO. CADA DECISIÓN RASTREABLE. SIN TESORO SECRETO.

EL LIDERAZGO DEBE CAMBIAR DE MANOS

 

El liderazgo de la UMF es una responsabilidad temporal, no una posesión permanente.

 

Ningún presidente, director ejecutivo o alto funcionario de gobierno podrá permanecer en el mismo cargo más allá de los límites de mandato establecidos antes de que dicha persona asuma el cargo.

 

Los límites de mandatos no pueden extenderse, suspenderse o reescribirse para beneficiar a la persona que ocupa actualmente el cargo.

 

Se deben celebrar elecciones regulares y competitivas de acuerdo con procedimientos publicados que se conozcan antes de que comiencen las nominaciones.

 

Todos los candidatos elegibles deben competir bajo los mismos requisitos de nominación, reglas de campaña, procedimientos de votación y obligaciones de divulgación.

 

Ningún titular puede usar dinero, personal, comunicaciones, fondos de desarrollo o autoridad institucional de la UMF para obtener una ventaja electoral.

 

Los procedimientos de votación deben proteger la independencia de cada miembro con derecho a voto. Los votos no pueden comprarse, intercambiarse, coaccionarse ni condicionarse a la asistencia financiera, el acceso a torneos, nombramientos u otros beneficios institucionales.

 

Los candidatos deben revelar sus intereses financieros materiales, relaciones comerciales relevantes y conflictos significativos que puedan afectar su independencia en el cargo.

 

La administración electoral y el conteo de votos deben ser supervisados de manera independiente, documentados y susceptibles de verificación.

 

Un funcionario derrotado o que se retira debe cooperar con una transferencia ordenada de registros institucionales, bienes, cuentas, contraseñas y autoridad a la administración entrante.

 

Ningún líder saliente puede destruir registros, ocultar información institucional o usar su influencia continua para obstruir la autoridad legítima de un sucesor.

 

Los exlíderes pueden ofrecer experiencia y consejos, pero no deben ejercer un control no oficial sobre la organización después de dejar el cargo.

 

La organización siempre debe ser más fuerte que el individuo al que se le confía temporalmente su liderazgo.

 

LOS LÍDERES SIRVEN AL JUEGO. EL JUEGO NO SIRVE A SUS LÍDERES.

UNA NACIÓN. UNA VOZ.

 

Todas las asociaciones nacionales de fútbol participantes ingresan a la UMF con igual dignidad institucional.

 

El tamaño de la población, la economía, el mercado televisivo, el valor comercial, la influencia política o la historia futbolística de una nación no deben determinar el valor de su voz.

 

Ninguna nación puede adquirir poder de gobierno adicional mediante patrocinio, inversión, acuerdos de hospedaje, fondos de desarrollo o contribuciones comerciales.

 

Toda nación debe tener una oportunidad significativa de participar en las decisiones que rigen el juego internacional.

 

Los derechos de voto y los procedimientos de votación deben establecerse con antelación, publicarse y aplicarse de manera uniforme.

 

La asistencia financiera a una nación nunca podrá estar condicionada a su voto, apoyo político o lealtad a un candidato o funcionario gobernante en particular.

 

Ninguna federación podrá amenazar a otra nación con la pérdida de financiación, acceso a competiciones, asistencia para el desarrollo u oportunidades institucionales con el fin de influir en su voto.

 

Se fomenta la cooperación regional, pero ninguna confederación, bloque comercial o grupo de naciones poderosas podrá ejercer un control permanente sobre la UMF.

 

Las naciones futbolísticas más pequeñas y en desarrollo deben tener una representación significativa en los comités y órganos de gobierno, en lugar de una participación de nombre solamente.

 

El éxito competitivo debe ganarse en el campo de juego. La influencia directiva debe ejercerse a través de reglas institucionales justas.

 

Todas las naciones deben seguir los mismos estándares de integridad financiera, responsabilidad disciplinaria y gobernanza justa, sin importar su tamaño o influencia.

 

La fuerza futbolística puede diferir de una nación a otra. El respeto institucional no debe hacerlo.

 

CADA NACIÓN UNA VOZ. CADA VOZ RESPETADA. NINGUNA NACIÓN POR ENCIMA DE OTRA.

EL DESARROLLO DEL FÚTBOL DEBE LLEGAR A TODAS LAS NACIONES

 

Una organización de fútbol a nivel mundial no puede llamar al juego global mientras deja a las naciones sin el conocimiento y la infraestructura necesarios para competir.

 

El desarrollo de la UMF debe construir capacidad futbolística permanente, no dependencia.

 

Todas las naciones participantes deben tener acceso a educación de entrenadores calificados, desarrollo de árbitros, experiencia en el desarrollo juvenil y orientación técnica.

 

UMF debe establecer programas internacionales de capacitación y certificación capaces de desarrollar entrenadores, educadores de árbitros, directores técnicos y especialistas en desarrollo juvenil en todo el mundo.

 

Siempre que sea práctico, los programas de desarrollo deben capacitar a profesionales locales que luego puedan capacitar a otros dentro de su propio país.

 

La ayuda financiera debe estar vinculada a objetivos de desarrollo transparentes, a avances medibles y a un uso documentado de los fondos.

 

Un país en desarrollo no debe estar obligado a depender permanentemente de entrenadores, consultores o administradores extranjeros. El objetivo es transferir conocimientos y desarrollar experiencia nacional.

 

Los jugadores y entrenadores deben recibir los mismos estándares profesionales de educación y preparación sin requerir que las naciones abandonen su propia identidad, cultura o estilo de juego futbolístico.

 

Los programas de instalaciones, equipos y tecnología deben considerar las necesidades locales reales en lugar de imponer sistemas costosos que no se puedan mantener de manera realista.

 

Los recursos de desarrollo nunca deben ofrecerse, retenerse ni redirigirse como recompensa por la lealtad política, el apoyo electoral o las relaciones personales con los funcionarios de gobierno.

 

El progreso debe medirse por lo que queda después de que termina la asistencia: personas capacitadas, instituciones más fuertes, mejores oportunidades y conocimientos que pertenecen a la nación.

 

El mundo del fútbol más fuerte no es aquel en el que unas pocas naciones se mantienen permanentemente a la cabeza. Es uno en el que cada nación tiene las herramientas para mejorar.

 

Construye conocimiento. Construye oportunidad. Construye fútbol que perdure.

PROTEGE AL JUGADOR JOVEN

 

El futuro del fútbol depende de los jugadores jóvenes. Su ambición nunca debe convertirse en una oportunidad para la explotación.

 

Toda regla de la UMF relacionada con menores debe anteponer la educación, la seguridad y el bienestar a largo plazo del joven jugador por encima del valor comercial.

 

La contratación internacional o transferencia de un menor de edad puede producirse únicamente bajo garantías claramente establecidas destinadas a proteger al jugador y a su familia.

 

Los clubes, las academias, los agentes y los intermediarios deben proporcionar información veraz sobre oportunidades, costos, compensación, educación, alojamiento y obligaciones contractuales antes de que un jugador joven o su familia asuman un compromiso.

 

Ningún menor debe ser alejado de su hogar sin una vivienda adecuada, supervisión, atención médica, educación y una estructura de protección responsable.

 

La educación debe continuar junto con el desarrollo futbolístico. El futuro de un joven jugador no puede depender enteramente de convertirse en futbolista profesional.

 

Los contratos que involucren a menores de edad deben redactarse en un lenguaje comprensible y estar sujetos a una revisión independiente adecuada. Un niño o una familia no deben verse atrapados por obligaciones que no entendieron razonablemente.

 

Agentes, visores, academias e intermediarios que trabajen con menores deben estar registrados y rendir cuentas bajo las reglas establecidas.

 

Los pagos, las comisiones y los intereses financieros materiales relacionados con el reclutamiento o la transferencia de menores deben divulgarse y registrarse debidamente.

 

Ninguna persona puede exigir un pago indebido a una familia a cambio de una prueba, selección, inscripción u oportunidad profesional prometida.

 

Los jugadores jóvenes deben contar con un método seguro e independiente para denunciar abusos, coerción, explotación, discriminación o condiciones inseguras sin miedo a represalias.

 

Cuando una colocación internacional fracasa, las salvaguardas establecidas deben ocuparse del regreso seguro del jugador, su educación continua y su bienestar inmediato en lugar de simplemente abandonar al jugador.

 

El talento puede generar oportunidades. Pero nunca debe anular la infancia, la educación ni la dignidad humana.

 

DESARROLLA AL JUGADOR. EDUCA AL NIÑO. PROTEGE EL FUTURO.

EL JUEGO DEBE ESTAR LIBRE DE DISCRIMINACIÓN

 

Toda persona tiene derecho a participar en el fútbol con dignidad y sin discriminación.

 

El racismo, los insultos homofóbicos, los cánticos discriminatorios, los gestos, las pancartas, las amenazas, la conducta degradante o el acoso dirigido no tienen cabida legítima en el fútbol.

 

La regla se aplica por igual, independientemente de quién cometa la conducta o a quién esté dirigida.

 

Los jugadores, entrenadores, oficiales, administradores y espectadores identificables que incurran en conductas discriminatorias prohibidas deben rendir cuentas individualmente conforme a las normas disciplinarias establecidas.

 

Los seguidores también deben respetar esta norma. La tradición, el humor, la rivalidad o la costumbre nacional no justifican conductas que degraden o discriminen claramente a otra persona o grupo.

 

UMF debe alentar a los seguidores a preservar la pasión, el humor, las canciones y las tradiciones que hacen que el fútbol sea divertido, al tiempo que reemplazan las expresiones discriminatorias con formas creativas de apoyo que no ataquen la dignidad humana.

 

Cuando se produce una conducta discriminatoria grave durante un partido, los oficiales deben seguir un procedimiento de escalamiento predeterminado:

 

DETENCIÓN — El árbitro detiene temporalmente el juego y se aborda la conducta prohibida.

 

SUSPENDER: Si la conducta grave o generalizada continúa, el partido se suspende y los equipos pueden ser retirados del campo.

 

ABANDONAR: Si la conducta continúa o no se puede restablecer razonablemente la seguridad y la dignidad, el árbitro podrá abandonar el partido.

 

Las consecuencias de un partido abandonado o interrumpido deben determinarse mediante un proceso disciplinario independiente basado en pruebas.

 

Cuando la mala conducta es atribuible a personas identificables, la rendición de cuentas debe comenzar con esas personas.

 

Cuando la conducta discriminatoria está generalizada, organizada, es tolerada repetidamente o continúa después de las advertencias oficiales, se podrán aplicar consecuencias adicionales a la federación, club u organización de aficionados responsable en virtud de las normas establecidas antes de la competición.

 

Las posibles sanciones deben publicarse con anticipación y aplicarse de manera coherente. Pueden incluir la expulsión de los infractores, la prohibición de ingresar a los estadios, multas, restricciones de asistencia u otras medidas disciplinarias proporcionales.

 

No se debe imponer un castigo colectivo simplemente porque un pequeño número de personas identificables se haya portado mal cuando esas personas pueden ser razonablemente consideradas responsables en lo personal.

 

Ningún país, jugador, grupo de simpatizantes o equipo famoso recibe una excepción.

 

El objetivo de las medidas de cumplimiento no es silenciar a los aficionados, sino proteger el derecho de todos a participar con dignidad en el deporte más popular del mundo.

 

PASIÓN SIN ODIO. RIVALIDAD SIN DISCRIMINACIÓN. TODOS RESPONSABLES.

HOSPEDAR AL MUNDO ES UNA RESPONSABILIDAD

 

El privilegio de ser anfitrión de una competencia internacional de fútbol conlleva la obligación de recibir a todas las naciones que clasifiquen legítimamente.

 

Un país anfitrión debe aceptar los requisitos de acceso del torneo antes de que se le otorguen los derechos de organización.

 

Las discrepancias políticas, las relaciones diplomáticas, la nacionalidad, la religión u otras disputas gubernamentales no deben utilizarse para colocar a un equipo clasificado en una desventaja competitiva.

 

Antes de que se confirme una sede, la nación anfitriona debe ofrecer garantías vinculantes de que los jugadores, entrenadores, personal médico, personal técnico, oficiales y otro personal esencial de los equipos acreditados de todas las naciones clasificadas recibirán un acceso razonable de entrada y al torneo.

 

Estas garantías deben establecerse con la suficiente antelación para permitir que las naciones participantes planifiquen los requisitos de viaje, alojamiento, entrenamiento, seguridad y competencia.

 

Un país anfitrión puede mantener leyes legítimas de seguridad nacional e inmigración, pero cualquier restricción que se sepa que afecta a las naciones participantes potenciales debe ser divulgada y resuelta antes de que se concedan los derechos de hospedaje.

 

Las reglas de acceso al torneo no pueden modificarse selectivamente después de la clasificación de manera que perjudiquen a una nación en particular.

 

Cada equipo clasificado debe tener acceso razonable a alojamiento, instalaciones de entrenamiento, transporte, apoyo médico y otros servicios esenciales del torneo comparables.

 

Si las circunstancias políticas cambiantes hacen que estas garantías sean imposibles, la UMF debe contar con procedimientos preestablecidos para buscar sedes alternativas o reubicar los partidos afectados, en lugar de obligar a una de las naciones clasificadas a competir en condiciones sustancialmente inferiores.

 

Ninguna nación tiene el derecho automático de ser sede.

 

Todas las naciones que califiquen tienen derecho a una participación justa bajo las reglas establecidas del torneo.

 

EL ANFITRIÓN DA LA BIENVENIDA AL MUNDO — O NO DEBERÍA SER ANFITRIÓN DEL MUNDO.

EL DINERO PUEDE APOYAR EL JUEGO — NUNCA CONTROLARLO

 

El fútbol necesita dinero para organizar competiciones, formar a los jugadores, capacitar a los árbitros, mantener las instalaciones y generar oportunidades en todo el mundo.

 

UMF puede recibir apoyo legítimo de patrocinadores, donantes, inversores, emisoras y socios comerciales.

 

La contribución financiera no compra autoridad de gobierno.

 

Ningún donante, patrocinador, inversor, corporación o individuo puede comprar un voto, un puesto directivo, influencia disciplinaria, ventaja competitiva o trato preferencial.

 

Las donaciones y los patrocinios deben registrarse adecuadamente y utilizarse de acuerdo con su propósito declarado y las normas financieras de la UMF.

 

Las relaciones financieras materiales entre la UMF y sus funcionarios de gobierno, sus familias o sus empresas deben ser reveladas y revisadas de manera independiente.

 

Ninguna persona puede recibir en secreto una comisión, pago, regalo o beneficio financiero a cambio de influir en una decisión de la UMF.

 

Los socios comerciales pueden recibir los derechos contractuales adquiridos legítimamente mediante acuerdos transparentes, pero dichos derechos pueden no incluir el control sobre las reglas deportivas, las decisiones disciplinarias, las elecciones o la gobernanza institucional.

 

Una persona que proporcione capital inicial o asistencia financiera para ayudar a establecer la UMF podrá recibir un reembolso u otro acuerdo financiero lícito únicamente cuando los términos se hayan documentado con anticipación, hayan sido revisados de manera independiente y estén permitidos por la ley aplicable.

 

Los fondos de organizaciones benéficas o sin fines de lucro deben utilizarse de manera coherente con los fines para los que fueron recibidos y con las leyes que rigen la organización.

 

El dinero generado más allá de los costos legítimos y las obligaciones de la organización debe ayudar a fortalecer el fútbol: jugadores, desarrollo juvenil, árbitros, entrenadores, instalaciones, naciones participantes y comunidades conectadas con el juego.

 

El UMF siempre debe poder responder a una pregunta sencilla:

 

¿QUIÉN PROPORCIONÓ EL DINERO, A DÓNDE FUE A PARAR Y QUÉ RECIBIERON A CAMBIO?

 

El fútbol necesita apoyo financiero.

 

Nunca debe estar a la venta.

 

EL DINERO PODRÁ CONSTRUIR EL JUEGO. EL DINERO NUNCA PODRÁ DUEÑO DEL JUEGO.

CORRIGIENDO NUESTROS PROPIOS ERRORES

 

Una organización justa debe estar dispuesta a examinarse a sí misma.

 

UMF cometerá errores. La medida de una buena gobernanza no es fingir que los errores nunca ocurren, sino qué tan abierta, justa y eficazmente se corrigen esos errores.

 

Cuando existan pruebas fehacientes de que una decisión de la UMF fue sustancialmente errónea, la organización debe contar con un procedimiento establecido para revisarla.

 

Si se confirma un error, UMF debe reconocerlo, corregir la decisión cuando sea razonablemente posible y explicar la corrección a los afectados.

 

Ningún funcionario debe ser castigado meramente por identificar un error institucional legítimo de buena fe.

 

Ningún líder puede ocultar un error simplemente para proteger su reputación personal, sus relaciones políticas o la imagen pública de la organización.

 

Cuando un error expone una debilidad o ambigüedad en una regla UMF, dicha regla debe examinarse y mejorarse.

 

Una corrección no debe convertirse en una excepción secreta para una persona o nación. Cuando se mejora una regla, el estándar mejorado debe aplicarse de manera prospectiva y equitativa a todos.

 

Las controversias pasadas en todo el fútbol mundial pueden estudiarse como casos de estudio, no para atacar a las personas o instituciones involucradas, sino para identificar debilidades que unas mejores reglas puedan prevenir.

 

La UMF también debe examinar sus propias controversias con la misma seriedad con la que examina los errores de los demás.

 

La rendición de cuentas se aplica a la propia organización.

 

Una institución gobernante se gana la confianza no afirmando ser perfecta, sino demostrando que la verdad es más importante que el orgullo.

 

ENCUENTRA EL ERROR. CORRIGE EL ERROR. MEJORA LA REGLA. NO LO REPITAS.

LA GENTE DEL FÚTBOL TIENE VOZ

 

El fútbol es jugado, enseñado, arbitrado, apoyado y amado por personas en todo el mundo. Su sistema de gobierno debería tener una manera estructurada de escucharlas.

 

Jugadores, árbitros, entrenadores, asociaciones nacionales y aficionados deben contar con canales legítimos a través de los cuales puedan proponer mejoras para el juego.

 

La UMF debería solicitar periódicamente propuestas relacionadas con las reglas de juego, los formatos de las competiciones, el bienestar de los jugadores, el arbitraje, el desarrollo y la gobernanza.

 

Una buena idea debe juzgarse por su mérito, no por la fama, la riqueza, la nacionalidad o la posición de la persona que la propone.

 

La consulta pública debe utilizarse cuando un cambio propuesto pueda afectar significativamente al juego a nivel mundial.

 

Se debe consultar a los jugadores y árbitros sobre los cambios importantes que afecten directamente la forma en que se disputan o se arbitran los partidos.

 

Las naciones más pequeñas deben tener una oportunidad genuina de aportar ideas en lugar de permitir que las naciones futbolísticas más grandes dominen la discusión.

 

Los simpatizantes también deben contar con un método transparente para enviar propuestas e identificar problemas recurrentes que afectan al juego.

 

La opinión pública no reemplaza la toma de decisiones responsable. La sola popularidad no puede determinar una norma.

 

Las pruebas, la experiencia, la seguridad, la equidad y los intereses a largo plazo del fútbol deben seguir siendo parte de cada decisión importante.

 

Cuando se lleve a cabo una consulta pública sustancial, la UMF debe publicar los resultados principales y explicar cómo se tomaron en cuenta.

 

El propósito no es gobernar el fútbol mediante el ruido.

 

El objetivo es garantizar que quienes tienen a su cargo la gestión del deporte nunca dejen de escuchar a las personas que lo hacen posible.

 

ESCUCHA A LOS JUGADORES. ESCUCHA A LOS ÁRBITROS. ESCUCHA A LAS NACIONES. ESCUCHA A LOS FANS.

 

ENTONCES, GOBIERNA CON JUSTICIA.

LA ENERGÍA DE EMERGENCIA TIENE LÍMITES

 

En ocasiones, el fútbol se enfrenta a circunstancias que exigen una acción inmediata: amenazas a la seguridad de los jugadores, desastres naturales, guerras, emergencias públicas, riesgos graves para la seguridad u otros sucesos extraordinarios.

 

La UMF debe ser capaz de actuar con rapidez cuando sea necesario. Pero una emergencia nunca debe convertirse en una excusa para una autoridad permanente o ilimitada.

 

Los poderes de emergencia pueden ejercerse únicamente cuando los procedimientos de gobierno ordinarios no pueden abordar razonablemente la situación inmediata.

 

Se debe identificar y registrar el motivo de la invocación de la autoridad de emergencia.

 

Cualquier medida de emergencia debe limitarse a lo que sea razonablemente necesario para abordar el problema específico.

 

La autoridad de emergencia debe tener una duración definida. No puede continuar indefinidamente simplemente porque alguna vez estuvo justificada.

 

Las prórrogas deben estar sujetas a una nueva evaluación de las circunstancias y a una aprobación documentada, de acuerdo con los procedimientos establecidos por la UMF.

 

Las facultades de emergencia no pueden utilizarse para alterar las elecciones, prolongar el mandato normal de una persona, silenciar a la oposición legítima, eliminar la supervisión independiente ni modificar de manera permanente la estructura de gobierno de la UMF.

 

Las reglas de una competencia no deben modificarse durante su desarrollo con el pretexto de una emergencia, a menos que la seguridad o circunstancias extraordinarias hagan que el cambio sea verdaderamente necesario.

 

Siempre que sea posible, los equipos y las naciones afectados por una decisión de emergencia deben recibir un trato equitativo con arreglo al mismo criterio objetivo.

 

Cuando termina la emergencia, los poderes extraordinarios terminan con ella.

 

Un registro institucional público debe identificar la emergencia, la autoridad ejercida, las decisiones tomadas y cuándo terminó la autoridad extraordinaria.

 

CUANTO MAYOR ES LA EMERGENCIA, MAYOR ES LA NECESIDAD DE LÍMITES CLAROS.

 

LA ENERGÍA TEMPORAL DEBE SEGUIR SIENDO TEMPORAL.

EL JUEGO PERTENECE A TODOS

 

UMF existe para servir al fútbol —no para adueñarse de él—.

 

Ningún presidente, federación, gobierno, corporación, inversionista o interés privado debe volverse jamás más importante que el juego mismo.

 

Cada nación merece respeto. Cada jugador merece las mismas reglas. Cada árbitro merece independencia. Cada aficionado merece una voz.

 

La autoridad debe ser temporal. Las decisiones deben rendir cuentas. El dinero debe ser transparente. Los conflictos deben revelarse. La evidencia debe preservarse. Las apelaciones deben ser independientes. Las consecuencias deben aplicarse por igual.

 

Quienes tienen la mayor autoridad deben aceptar la mayor responsabilidad.

 

La UMF nunca debe temerle a la crítica. Una institución fuerte escucha, examina sus errores, los corrige y mejora sus reglas.

 

El propósito de la Gobernanza Justa no es crear más burocracia.

 

Se trata de crear menos oportunidades para el favoritismo, la corrupción, la interferencia política, la influencia oculta y el trato desigual.

 

Las reglas deben escribirse antes de la controversia.

 

Consequences should be known before the violation.

 

The same standard should exist before we know which player, team, nation or official will be affected by it.

 

That is the simplest test of fairness:

 

¿ACEPTARÍAMOS LA MISMA DECISIÓN SI SE TOMARA EN NUESTRA CONTRA?

 

Si la respuesta es sí, la regla puede ser justa.

 

Si la respuesta es no, la regla merece ser revisada.

 

Football crosses borders, languages, religions, cultures and politics.

 

Its governance should be worthy of that extraordinary responsibility.

 

UN MUNDO. UN JUEGO. UNA NORMA.

 

JUEGO LIMPIO EN EL CAMPO.

GOBERNANZA JUSTA FUERA DE LA CANCHA.

 

EL FÚTBOL PERTENECE AL MUNDO.